ElProfe
04-jul-2007, 11:47
El fantasma del chocolate-placer sinónimo de pecado
El deporte de alto nivel, con su lado riguroso si no rigorista, y la dietética, con la idea perniciosa de “enfermedad castigo”por los excesos en la mesa, tienen tendencia a ver en el chocolate un placer sinónimo de pecado. Que un ciclista de alto nivel se permita ciertas licencias en algunas fiestas y saboree bombones, hace que algunas personas se cuestionen su integridad profesional, e incluso su aptitud para cumplir su obligación. Sin embargo, cuando rueda 10-12 horas por semana, No debe experimentar ningún remordimiento por saborear algunas pastillas de chocolate después de ciertas sesiones!
Los defensores del chocolate...
Una gran mayoría de personas reconociendo mas o menos abiertamente una inclinación por el chocolate, han buscado argumentos para justificar, sobre un terreno inatacable -el de la ciencia-, su atracción. Pero la objetividad no es el punto fuerte de sus argumentos. Se hace referencia así a un efecto “psicoestimulante” y al interés del chocolate en el marco de las actividades intelectuales. En realidad, es principalmente el azúcar contenido en el chocolate lo que explica su efecto cerebral...y el engullir tabletas enteras de chocolate delante de la tele no responde ciertamente a una búsqueda de eficiencia de las actividades mentales. Accesoriamente, se insiste también sobre su riqueza en vitaminas y en minerales. Pero hay que relativizarla con respecto a las porciones consumidas.
Un alimento rico en azúcar, en grasas, en magnesio y en hierro
El chocolate es una mezcla armónica de azúcar y de grasas mas o menos digeribles (que le dan ese gusto típico), y que son las que condicionan la discusión dietética sobre el mismo. Un deportista preocupado por mantener su peso de buena forma debe vigilar para no ingerir mas de 70-80 g de lípidos al día. Y el que come 100 g de chocolate negro en 24 horas (o sea 54 g de grasas) tendrá bastante dificultad en respetar este limite, pues con una cucharada de aceite, una cucharadita de mantequilla y una porción de queso, ingiere 27 g de grasas suplementarias. Una predilección por el chocolate exige establecer compromisos: bajar el aporte global de grasas gracias a productos lácteos ligeros y a la reducción de la ingestión de mantequilla, queso huevos y nata. Sin embargo, todo se vuelve mas delicado cuando se trata de perder peso. En este caso, la combinación azúcar-lípidos del chocolate constituye un freno, ya que favorece en gran parte la formación de grasas de reserva. En esta situación, es necesario demostrar fuerza de voluntad y excluir al chocolate, incluso el llamado “de régimen”, que aun contiene demasiadas grasas.
Sin embargo, el chocolate tiene interés dietético, especialmente debido a su contenido en minerales: una ingestión diaria de 15 g de cacao cubre entre el 10 y el 20 % de las necesidades cotidianas de magnesio, y el 10 % de las de hierro. En realidad no se asimila tan bien como el que proviene de la carne o del hígado, pero si se toma simultáneamente un zumo de fruta las cosas mejoran notablemente.
Los ataques hepáticos y las tendinitis
La presencia de grasas, y mas aun la de desechos ácidos como el ácido oxálico, que se relacionan con las patologías hepáticas o tendinosas, ha colocado al chocolate y a sus derivados en el banquillo de los acusados. Pero estos problemas no se presentan mas que en caso de consumo verdaderamente abusivo del chocolate, de desorden alimenticio, o de fragilidad del hígado. En este caso, se justifica la supresión temporal o el racionamiento del chocolate. Consumido con moderación – todo el problema radica ahí!- , el chocolate no es incompatible con una dietética de alto nivel.
El deporte de alto nivel, con su lado riguroso si no rigorista, y la dietética, con la idea perniciosa de “enfermedad castigo”por los excesos en la mesa, tienen tendencia a ver en el chocolate un placer sinónimo de pecado. Que un ciclista de alto nivel se permita ciertas licencias en algunas fiestas y saboree bombones, hace que algunas personas se cuestionen su integridad profesional, e incluso su aptitud para cumplir su obligación. Sin embargo, cuando rueda 10-12 horas por semana, No debe experimentar ningún remordimiento por saborear algunas pastillas de chocolate después de ciertas sesiones!
Los defensores del chocolate...
Una gran mayoría de personas reconociendo mas o menos abiertamente una inclinación por el chocolate, han buscado argumentos para justificar, sobre un terreno inatacable -el de la ciencia-, su atracción. Pero la objetividad no es el punto fuerte de sus argumentos. Se hace referencia así a un efecto “psicoestimulante” y al interés del chocolate en el marco de las actividades intelectuales. En realidad, es principalmente el azúcar contenido en el chocolate lo que explica su efecto cerebral...y el engullir tabletas enteras de chocolate delante de la tele no responde ciertamente a una búsqueda de eficiencia de las actividades mentales. Accesoriamente, se insiste también sobre su riqueza en vitaminas y en minerales. Pero hay que relativizarla con respecto a las porciones consumidas.
Un alimento rico en azúcar, en grasas, en magnesio y en hierro
El chocolate es una mezcla armónica de azúcar y de grasas mas o menos digeribles (que le dan ese gusto típico), y que son las que condicionan la discusión dietética sobre el mismo. Un deportista preocupado por mantener su peso de buena forma debe vigilar para no ingerir mas de 70-80 g de lípidos al día. Y el que come 100 g de chocolate negro en 24 horas (o sea 54 g de grasas) tendrá bastante dificultad en respetar este limite, pues con una cucharada de aceite, una cucharadita de mantequilla y una porción de queso, ingiere 27 g de grasas suplementarias. Una predilección por el chocolate exige establecer compromisos: bajar el aporte global de grasas gracias a productos lácteos ligeros y a la reducción de la ingestión de mantequilla, queso huevos y nata. Sin embargo, todo se vuelve mas delicado cuando se trata de perder peso. En este caso, la combinación azúcar-lípidos del chocolate constituye un freno, ya que favorece en gran parte la formación de grasas de reserva. En esta situación, es necesario demostrar fuerza de voluntad y excluir al chocolate, incluso el llamado “de régimen”, que aun contiene demasiadas grasas.
Sin embargo, el chocolate tiene interés dietético, especialmente debido a su contenido en minerales: una ingestión diaria de 15 g de cacao cubre entre el 10 y el 20 % de las necesidades cotidianas de magnesio, y el 10 % de las de hierro. En realidad no se asimila tan bien como el que proviene de la carne o del hígado, pero si se toma simultáneamente un zumo de fruta las cosas mejoran notablemente.
Los ataques hepáticos y las tendinitis
La presencia de grasas, y mas aun la de desechos ácidos como el ácido oxálico, que se relacionan con las patologías hepáticas o tendinosas, ha colocado al chocolate y a sus derivados en el banquillo de los acusados. Pero estos problemas no se presentan mas que en caso de consumo verdaderamente abusivo del chocolate, de desorden alimenticio, o de fragilidad del hígado. En este caso, se justifica la supresión temporal o el racionamiento del chocolate. Consumido con moderación – todo el problema radica ahí!- , el chocolate no es incompatible con una dietética de alto nivel.