ElProfe
04-jul-2007, 11:55
Sencillamente, para evitar el hastió provocado por la ingestión repetida de liquido azucarado, es preferible optar por preparaciones, no a base de hidratos de carbono, sino de polímeros.
Bebidas concentradas cuando hace frió, y diluidas cuando hace calor?
Es clásico contraponer los esfuerzos efectuados en un ambiente térmico neutro (15-18 ºC) o frió, a los que se realizan con calor (25 ºC y mas). En efecto, la primera situación no ocasiona, a priori, una deshidratación tan importante como cuando la temperatura es elevada. La gente no se encuentra forzada a compensar inmediatamente y en cantidades importantes las perdidas hídricas moderadas causadas por la actividad. Por el contrario, el gasto energético que sobreviene en el curso del esfuerzo impone un aporte regular de hidratos de carbono, lo que ha conducido a los especialistas a recomendar bebidas relativamente concentradas en este contexto particular.
En cambio, cuando hace calor parece que se invierten las prioridades, y aunque el gasto de hidratos de carbono permanece invariable con relación a la primera situación, las necesidades hídricas crecen notablemente, hasta el punto de exigir una compensación abundante e inmediata. Esto explica que se recomiende dar primicia a las bebidas muy diluidas, incluso al agua pura, tanto mas cuanto el hastió provocado por la ingestión repetida de líquidos azucarados ocasiona un rechazo progresivo cuando hace calor. La gente se imagina entonces que el agua pura conviene mas.
Las bebidas energéticas están mas indicadas que el agua pura
Diversos estudios han demostrado que, en condiciones difíciles, las bebidas energéticas
normalmente preparadas pueden ser tan beneficiosas como el agua pura. Uno de esos estudios realizado con corredores muy bien entrenados, consistió en comparar la influencia de una bebida con polímeros al 8% con la de un placebo edulcorado, consumidos en volúmenes equivalentes, sobre los resultados obtenidos en una sesión de carrera a pie de 40 km. Este estudio, realizado en Atlanta, dentro de un programa de preparación de los Juegos Olímpicos, obligaba a iniciar los entrenamientos a las 8 de la mañana, cuando la temperatura ya era de 25 ºC. Cuando se terminaban la temperatura había subido 7 grados. Afortunadamente para ellos, no se les pidió que cubrieran toda la distancia al ritmo de la competición, tan solo debían cubrir los últimos cinco kilómetros “tan rápidamente como fuera posible”. Este esquema debía permitir detectar mas fácilmente un eventual efecto beneficioso de la ingestión de la bebida. Este estudio revelo que los cronos de los últimos cinco kilómetros fueron notablemente mejores cuando los maratonianos habían consumido hidratos de carbono, lo cual testimoniaba su interés. Sobre todo, la lucha contra el calor y la deshidratación se desarrollaba igualmente bien en ambas situaciones, lo cual significa que el aporte de hidratos de carbono, incluso en tasas elevadas, rehidrata tan bien como el agua que se suele preferir en estas condiciones. Por consiguiente, incluso si hace calor, siempre es preferible recurrir a preparaciones energéticas. Hay que procurar elegir preparaciones de la “nueva generación”, compuestas no ya de glucosa, como las bebidas de la primera época, sino de “polímeros” (o “maltodextrinas”), que se caracterizan por su ausencia de sabor azucarado y su aptitud para asegurar un suministro de energía suficiente sin riesgo de problemas digestivos. Se llega así a una formulación “estándar“ de las preparaciones consumidas, cualesquiera que sean las condiciones de esfuerzo.
Bebidas concentradas cuando hace frió, y diluidas cuando hace calor?
Es clásico contraponer los esfuerzos efectuados en un ambiente térmico neutro (15-18 ºC) o frió, a los que se realizan con calor (25 ºC y mas). En efecto, la primera situación no ocasiona, a priori, una deshidratación tan importante como cuando la temperatura es elevada. La gente no se encuentra forzada a compensar inmediatamente y en cantidades importantes las perdidas hídricas moderadas causadas por la actividad. Por el contrario, el gasto energético que sobreviene en el curso del esfuerzo impone un aporte regular de hidratos de carbono, lo que ha conducido a los especialistas a recomendar bebidas relativamente concentradas en este contexto particular.
En cambio, cuando hace calor parece que se invierten las prioridades, y aunque el gasto de hidratos de carbono permanece invariable con relación a la primera situación, las necesidades hídricas crecen notablemente, hasta el punto de exigir una compensación abundante e inmediata. Esto explica que se recomiende dar primicia a las bebidas muy diluidas, incluso al agua pura, tanto mas cuanto el hastió provocado por la ingestión repetida de líquidos azucarados ocasiona un rechazo progresivo cuando hace calor. La gente se imagina entonces que el agua pura conviene mas.
Las bebidas energéticas están mas indicadas que el agua pura
Diversos estudios han demostrado que, en condiciones difíciles, las bebidas energéticas
normalmente preparadas pueden ser tan beneficiosas como el agua pura. Uno de esos estudios realizado con corredores muy bien entrenados, consistió en comparar la influencia de una bebida con polímeros al 8% con la de un placebo edulcorado, consumidos en volúmenes equivalentes, sobre los resultados obtenidos en una sesión de carrera a pie de 40 km. Este estudio, realizado en Atlanta, dentro de un programa de preparación de los Juegos Olímpicos, obligaba a iniciar los entrenamientos a las 8 de la mañana, cuando la temperatura ya era de 25 ºC. Cuando se terminaban la temperatura había subido 7 grados. Afortunadamente para ellos, no se les pidió que cubrieran toda la distancia al ritmo de la competición, tan solo debían cubrir los últimos cinco kilómetros “tan rápidamente como fuera posible”. Este esquema debía permitir detectar mas fácilmente un eventual efecto beneficioso de la ingestión de la bebida. Este estudio revelo que los cronos de los últimos cinco kilómetros fueron notablemente mejores cuando los maratonianos habían consumido hidratos de carbono, lo cual testimoniaba su interés. Sobre todo, la lucha contra el calor y la deshidratación se desarrollaba igualmente bien en ambas situaciones, lo cual significa que el aporte de hidratos de carbono, incluso en tasas elevadas, rehidrata tan bien como el agua que se suele preferir en estas condiciones. Por consiguiente, incluso si hace calor, siempre es preferible recurrir a preparaciones energéticas. Hay que procurar elegir preparaciones de la “nueva generación”, compuestas no ya de glucosa, como las bebidas de la primera época, sino de “polímeros” (o “maltodextrinas”), que se caracterizan por su ausencia de sabor azucarado y su aptitud para asegurar un suministro de energía suficiente sin riesgo de problemas digestivos. Se llega así a una formulación “estándar“ de las preparaciones consumidas, cualesquiera que sean las condiciones de esfuerzo.