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Ver versión completa : ¿Comer en los restaurantes de comida rápida no es bueno?


ElProfe
04-jul-2007, 12:16
comer regularmente es nocivo: este tipo de comida debe ser excepcional y su consumo ha de efectuarse no estando próximas competiciones importantes.

Comidas no variadas que son nefastas para el equilibrio alimentario

Incluso la compaña McDonald’s no lo niega: lo que caracteriza a los menús que sirve es, en primer lugar, su monotonía.

En el fondo, el impacto de la carta uniforme, constante en todas las latitudes, se revela negativo. En el curso de un coloquio reciente, diversos especialistas se mostraban alarmados ante una evolución mas bien preocupante.

En efecto, nuestro modelo alimentario relativamente sano que ha tardado siglos en constituirse, sufre una mutación hacia otro modelo directamente inspirado en hábitos norteamericanos. A causa de ello se ha roto el equilibrio nutritivo, evolución claramente atribuible a la proliferación de fast-foods en nuestro país. Por otra parte se les achaca la responsabilidad de la evolución morfológica desfavorable de los jóvenes en Europa, cuyo peso medio ha aumentado desde hace 10 años.

Ácidos grasos saturados que engordan

La expansión creciente de los fast-foods va acompañada de un consumo inmoderado de productos animales, que suministran desde ahora el 40% del aporte energético de los europeos. Estas cifras rompen completamente con las de hace unos años. Además, la cantidad de lípidos ingeridos aumenta mas deprisa que el aporte calórico total, y la proporción de ácidos grasos saturados, juzgados nefastos en el plano cardiovascular, se eleva de modo aun mas pronunciado. La riqueza en grasas (20%) de los trozos de buey utilizados en las hamburguesas participa activamente en este proceso. Por tanto, si se frecuentan regularmente los restaurantes de comida rápida, ¡nuestros niños engordaran poco a poco!

La composición de los productos que ofrece McDonald’s –cifras dadas por la propia firma- no puede disimular esta política de engorde.

Veamos el caso de un deportista joven que, hambriento después de una larga mañana de estudios, se dirige al McDonald’s mas próximo para ingerir el siguiente menú: hamburguesa con queso, patatas fritas, ensalada verde y vinagreta ligera, batido de vainilla y tarta de manzana. Véase en el cuadro siguiente el análisis nutritivo de esta comida.

Estas cifras revelan una fuerte proporción de lípidos. No hemos escogido los peores representantes de la carta, para no caer en una caricatura teñida de mala fe. A pesar de ello, es obligado constatar que, incluso colocándose a la escala de la jornada y no de la sola comida, será delicado restituir un buen equilibrio alimentario después de tal comida, la cual proporciona solo el 50% de las necesidades energéticas cotidianas teóricas, lo que es evidentemente exagerado y favorece, con el tiempo, el aumento de peso.


Carencia de vitaminas, minerales y oligoelementos

En el plano mineral, la tabla no es mucho mas favorable. En efecto, la utilización de harinas muy refinadas para la elaboración del pan, las débiles porciones de vegetales frescos, la abundancia de grasas ocultas y de azúcar añadido contribuyen a lo que subrayan los estudios sobre la alimentación de los deportistas de ambos sexos en los Estados Unidos, a saber que la cobertura de las necesidades de minerales y oligoelementos se manifiesta muy delicada, aun mas que en Europa. Los déficit conciernen evidentemente al magnesio, al cinc, al hierro, pero afectan igualmente a elementos íntimamente ligados a algunos procesos metabólicos, tales como el cromo o el cobre. ¿Con que consecuencias? Esta carencia ocasiona anomalías del metabolismo de los hidratos de carbono y de los lípidos. El resultado es un aumento de masa grasa, episodios mas frecuentes de hipoglucemia y un incremento de masa magra mas difícil. En el plano vitamínico, el balance no es mucho mas brillante, se producirán con toda seguridad déficit en vitamina B1, C o B6 si los americanos no se dedicasen masivamente a la moda de los suplementos por todas partes, especialmente en el medio deportivo.

En este contexto, pocas razones hay para apoyar que se frecuenten los McDonald’s cuando se quiere adoptar una dietética de alto nivel. Especialmente antes de una competición, se trata de una de las decisiones mas peligrosas, en particular por la insuficiencia del aporte de hidratos de carbono: ¡aún esta por llegar el día en que se pueda comer arroz o pastas en los McDonald’s! Ingerir una hamburguesa al mediodía y disputar una competición tres horas mas tarde predispone con toda seguridad a un rendimiento negativo, teniendo en cuenta la duración media de la digestión de los alimentos que componen estos menús. Por tanto, hay que frecuentar estos establecimientos de modo excepcional, y hacerlo a distancia de las competiciones importantes.