ElProfe
04-jul-2007, 01:33
El alcohol entorpece la contracción muscular y perturba la coordinación gestual. Estos efectos nefastos sobreviene antes de la sensación de embriaguez. Por tanto, debe prohibirse absolutamente el consumo de alcohol, incluso en pequeñas dosis, antes de un esfuerzo intenso o de una competición.
Un descenso de rendimiento proporcional a la cantidad de alcohol ingerida
Se sabe que el consumo de alcohol afecta a los procesos implicados en el metabolismo aerobio (ligado a la absorción de oxigeno), lo cual puede afectar a los rendimientos en medio fondo y en los deportes de resistencia. Así pues, no es muy buena idea beber antes de irse a correr o a pedalear.
¿Sucede lo mismo en distancias mas cortas, en las que a la brevedad del esfuerzo plantea limites diferentes, y en las que se ha propuesto desde hace tiempo recurrir al alcohol con objeto de mejorar los cronos? Veamos lo que han observado los científicos al respecto.
En un estudio reciente, se pidió a un grupo de atletas australianos de buen nivel (especialistas en los 100, 200, 400 o los 800 – 1.500 m) que realizaran tests sobre su distancia predilecta en diferentes situaciones: en un caso bebían jugo de naranja antes del esfuerzo, mientras otros ingerían vodka con naranja en contenidos alcohólicos variables. El orden en el cual se efectuaban estos ensayos dependía de una elección aleatoria. Los resultados de este experimento fueron muy significativos: con excepción de los 100 m, no afectados por la toma previa de alcohol, todos los cronos se vieron perjudicados después del consumo de vodka. Además, cuanto mayores fueron las cantidades administradas, mas neto fue el descenso de rendimiento.
Efectos nefastos sobre los músculos y la coordinación gestual
El alcohol ejerce diversos efectos nefastos que explican estos rendimientos negativos. Frena, y en ciertos casos bloque completamente, la eliminación de algunos desechos tales como el ácido láctico, lo cual perjudica el desarrollo de la contracción muscular. Además, el alcohol activa la sudación: expresado de otro modo, una persona se deshidrata mas deprisa si se bebe antes del esfuerzo.
Genera igualmente una pérdida parcial de la coordinación gestual (sinónimo de bajada de rendimiento), que influye negativamente sobre el rendimiento. Las dosis que implican una alteración de este proceso son mas flojas que las que provocan la embriaguez, estado que se caracteriza por perturbaciones cerebrales bien conocidas por todos.
Su consumo afecta además a la ventilación es decir a nuestra aptitud para inhalar el oxigeno y enviarlo hacia los tejidos. También aumenta la vasodilatación cutánea. Eso significa que el alcohol desvía mas sangre con destino a la piel, en detrimento de los músculos.
Por consiguiente, si beber un vaso de vino en el curso de las comidas forma parte de las costumbres desde ahora no prohibidas por el cuerpo medico, se debe vigilar para adaptar esta medida cuando se practique un deporte: hay que proscribir el alcohol, incluso en pequeñas dosis, antes de un esfuerzo intenso o de una competición.
Un descenso de rendimiento proporcional a la cantidad de alcohol ingerida
Se sabe que el consumo de alcohol afecta a los procesos implicados en el metabolismo aerobio (ligado a la absorción de oxigeno), lo cual puede afectar a los rendimientos en medio fondo y en los deportes de resistencia. Así pues, no es muy buena idea beber antes de irse a correr o a pedalear.
¿Sucede lo mismo en distancias mas cortas, en las que a la brevedad del esfuerzo plantea limites diferentes, y en las que se ha propuesto desde hace tiempo recurrir al alcohol con objeto de mejorar los cronos? Veamos lo que han observado los científicos al respecto.
En un estudio reciente, se pidió a un grupo de atletas australianos de buen nivel (especialistas en los 100, 200, 400 o los 800 – 1.500 m) que realizaran tests sobre su distancia predilecta en diferentes situaciones: en un caso bebían jugo de naranja antes del esfuerzo, mientras otros ingerían vodka con naranja en contenidos alcohólicos variables. El orden en el cual se efectuaban estos ensayos dependía de una elección aleatoria. Los resultados de este experimento fueron muy significativos: con excepción de los 100 m, no afectados por la toma previa de alcohol, todos los cronos se vieron perjudicados después del consumo de vodka. Además, cuanto mayores fueron las cantidades administradas, mas neto fue el descenso de rendimiento.
Efectos nefastos sobre los músculos y la coordinación gestual
El alcohol ejerce diversos efectos nefastos que explican estos rendimientos negativos. Frena, y en ciertos casos bloque completamente, la eliminación de algunos desechos tales como el ácido láctico, lo cual perjudica el desarrollo de la contracción muscular. Además, el alcohol activa la sudación: expresado de otro modo, una persona se deshidrata mas deprisa si se bebe antes del esfuerzo.
Genera igualmente una pérdida parcial de la coordinación gestual (sinónimo de bajada de rendimiento), que influye negativamente sobre el rendimiento. Las dosis que implican una alteración de este proceso son mas flojas que las que provocan la embriaguez, estado que se caracteriza por perturbaciones cerebrales bien conocidas por todos.
Su consumo afecta además a la ventilación es decir a nuestra aptitud para inhalar el oxigeno y enviarlo hacia los tejidos. También aumenta la vasodilatación cutánea. Eso significa que el alcohol desvía mas sangre con destino a la piel, en detrimento de los músculos.
Por consiguiente, si beber un vaso de vino en el curso de las comidas forma parte de las costumbres desde ahora no prohibidas por el cuerpo medico, se debe vigilar para adaptar esta medida cuando se practique un deporte: hay que proscribir el alcohol, incluso en pequeñas dosis, antes de un esfuerzo intenso o de una competición.