desuplementos
07-nov-2007, 04:02
Según muchos expertos, las alergias son un fenómeno del primer mundo y de las civilizaciones más desarrolladas. Un exceso de higiene en nuestra infancia, condiciona nuestras defensas y las hace más débiles. Tal vez, hemos llegado a un punto en que somos demasiado limpios y nuestro sistema inmunológico, acostumbrado a recibir la ayuda de jabones, detergentes muy agresivos o medicinas, incluidos los antibióticos, se ha vuelto un tanto perezoso, de manera que considera extrañas cosas tan normales como el polen o algunos alimentos. Pero no todo se debe a una impoluta limpieza; el aumento de la polución y las partículas diesel de los coches, hacen que la alergicidad de un polen sea 27 veces mayor.
En Primavera, el polen de las cupresáceas, como el ciprés, los plátanos, que dan sombra urbana a nuestras calles o las gramíneas, causan rinoconjuntivitis y asma bronquial. Hay que tener en cuenta que el polen que respiramos no es esa pelusa que vemos en el campo, sino pequeñas partículas invisibles al ojo que entran por nuestra nariz. Algunas son capaces de pegarse a lagunas células, provocándoles inflamaciones, lo que hace que estornudemos y tengamos mucosidad. Otras llegan a los bronquios, provocando tos y las hay que provocan un desencadenante de síntomas como conjuntivitos, picor de garganta o inflamación de los oídos. Pero esto no es todo; también han aumentado las alergias a los ácaros, al látex (cuidado los practicantes del SM), picaduras de insectos, determinados medicamentos y algunos alimentos, como la leche, los huevos, el pescado, la fruta o los frutos secos, que por otra parte, no solo son beneficiosos para nuestro organismo, sino necesarios. De seta forma, muchos de los alérgicos a la gramíneas, también los son al melocotón, los que los son al látex, al kiwi, castañas y plátanos. Estas alergias alimentarías, en el peor de los casos provocan urticaria (ronchas en la piel), dermatitis tópica (enrojecimiento) e incluso vómitos. Sea como fuere, si pese a la alergia, se toleran, no estará de más seguirlos incluyendo en nuestra dieta.
También están empezando a desarrollarse alergias en el entorno laboral, ya sea por los aires acondicionados, los productos de limpieza, las pinturas y barnices o todo tipo de material utilizado. Como curiosidad, valga que las alergias siempre habían sido consideradas como reacciones infantiles y ahora las están desarrollando hasta los ancianos.
PREVENCIÓN
Es realmente difícil evitar la exposición al polen, pero podemos reducirla cerrando las ventanas durante la noche. También ayudará el usar aires acondicionados con buenos filtros, que sigan un protocolo de limpieza. En nuestros viajes en coche, hacerlo con las ventanillas cerradas y utilizando los filtros de aireación del vehículo. Procurar no salir demasiado de casa, puede ayudar, sobre todo los días ventosos y de máxima concentración de pólenes y si hay que hacerlo, usar gafas de sol. Esos días, tampoco es conveniente secar la ropa en el exterior, ya que se puede cargar de partículas. Evitar los jardines, cortar el césped o tumbarse sobre el, es también una buena medida. Y si se tienen posibilidades, elegir las vacaciones durante la época de polinización y pasarlas en una zona libre de pólenes.
TRATAMIENTOS
Los antihistamínicos alivian síntomas como los estornudos, el picor y el goteo nasal. Actúan bloqueando las histaminas, que son unas sustancias que genera el organismo, en respuesta a los alergenos, que inflaman el aparato respiratorio. Pero ante un proceso alérgico grave, no debemos de conformarnos con los antihistamínicos, sino que deberemos acudir a un especialista, que nos prescriba una vacuna adecuada. Además, estos producen efectos secundarios como la sequedad bucal y de las mucosas y la somnolencia. Las vacunas se dirigen a la evolución natural de la alergia. Se trata de la administración de cantidades gradualmente crecientes de una sustancia alergénica al individuo que la padece y se aplica por vía subcutánea. Recientemente, están empleándose vacunas que se administran por vía oral, aunque no se ha demostrado que perduren a largo plazo. Se puede administrar durante el otoño e invierno, abandonándola en primavera o durante todo el año, depende del consejo del medico. De todas formas, solo son eficaces en determinadas alergias, como las de ácaros del polvo, animales, polen y picaduras de insecto. No funcionan en las alergias a alimentos o sustancias químicas.
También se está consiguiendo muy buenos resultados con tratamientos de corticoides. Si desarrollamos un asma alérgica, la inhalación de alguna medicación combinada (siempre bajo prescripción médica) mejorará nuestra calidad de vida, ya que el asma es una patología inflamatoria crónica que siempre se debe controlar.
Por otra parte, algunos tratamiento homeopáticos como los de las llamadas Flores de Bach, están consiguiendo muy buenos resultados. Se trata de 28 flores silvestres de propiedades curativas con las que experimentó el médico y homeópata Edward Bach entre 1926 y 1934, con excelentes resultados.
En Primavera, el polen de las cupresáceas, como el ciprés, los plátanos, que dan sombra urbana a nuestras calles o las gramíneas, causan rinoconjuntivitis y asma bronquial. Hay que tener en cuenta que el polen que respiramos no es esa pelusa que vemos en el campo, sino pequeñas partículas invisibles al ojo que entran por nuestra nariz. Algunas son capaces de pegarse a lagunas células, provocándoles inflamaciones, lo que hace que estornudemos y tengamos mucosidad. Otras llegan a los bronquios, provocando tos y las hay que provocan un desencadenante de síntomas como conjuntivitos, picor de garganta o inflamación de los oídos. Pero esto no es todo; también han aumentado las alergias a los ácaros, al látex (cuidado los practicantes del SM), picaduras de insectos, determinados medicamentos y algunos alimentos, como la leche, los huevos, el pescado, la fruta o los frutos secos, que por otra parte, no solo son beneficiosos para nuestro organismo, sino necesarios. De seta forma, muchos de los alérgicos a la gramíneas, también los son al melocotón, los que los son al látex, al kiwi, castañas y plátanos. Estas alergias alimentarías, en el peor de los casos provocan urticaria (ronchas en la piel), dermatitis tópica (enrojecimiento) e incluso vómitos. Sea como fuere, si pese a la alergia, se toleran, no estará de más seguirlos incluyendo en nuestra dieta.
También están empezando a desarrollarse alergias en el entorno laboral, ya sea por los aires acondicionados, los productos de limpieza, las pinturas y barnices o todo tipo de material utilizado. Como curiosidad, valga que las alergias siempre habían sido consideradas como reacciones infantiles y ahora las están desarrollando hasta los ancianos.
PREVENCIÓN
Es realmente difícil evitar la exposición al polen, pero podemos reducirla cerrando las ventanas durante la noche. También ayudará el usar aires acondicionados con buenos filtros, que sigan un protocolo de limpieza. En nuestros viajes en coche, hacerlo con las ventanillas cerradas y utilizando los filtros de aireación del vehículo. Procurar no salir demasiado de casa, puede ayudar, sobre todo los días ventosos y de máxima concentración de pólenes y si hay que hacerlo, usar gafas de sol. Esos días, tampoco es conveniente secar la ropa en el exterior, ya que se puede cargar de partículas. Evitar los jardines, cortar el césped o tumbarse sobre el, es también una buena medida. Y si se tienen posibilidades, elegir las vacaciones durante la época de polinización y pasarlas en una zona libre de pólenes.
TRATAMIENTOS
Los antihistamínicos alivian síntomas como los estornudos, el picor y el goteo nasal. Actúan bloqueando las histaminas, que son unas sustancias que genera el organismo, en respuesta a los alergenos, que inflaman el aparato respiratorio. Pero ante un proceso alérgico grave, no debemos de conformarnos con los antihistamínicos, sino que deberemos acudir a un especialista, que nos prescriba una vacuna adecuada. Además, estos producen efectos secundarios como la sequedad bucal y de las mucosas y la somnolencia. Las vacunas se dirigen a la evolución natural de la alergia. Se trata de la administración de cantidades gradualmente crecientes de una sustancia alergénica al individuo que la padece y se aplica por vía subcutánea. Recientemente, están empleándose vacunas que se administran por vía oral, aunque no se ha demostrado que perduren a largo plazo. Se puede administrar durante el otoño e invierno, abandonándola en primavera o durante todo el año, depende del consejo del medico. De todas formas, solo son eficaces en determinadas alergias, como las de ácaros del polvo, animales, polen y picaduras de insecto. No funcionan en las alergias a alimentos o sustancias químicas.
También se está consiguiendo muy buenos resultados con tratamientos de corticoides. Si desarrollamos un asma alérgica, la inhalación de alguna medicación combinada (siempre bajo prescripción médica) mejorará nuestra calidad de vida, ya que el asma es una patología inflamatoria crónica que siempre se debe controlar.
Por otra parte, algunos tratamiento homeopáticos como los de las llamadas Flores de Bach, están consiguiendo muy buenos resultados. Se trata de 28 flores silvestres de propiedades curativas con las que experimentó el médico y homeópata Edward Bach entre 1926 y 1934, con excelentes resultados.